Festival - Sigur Ros

sábado, 8 de mayo de 2010

Historias despedazadas

Nunca había sentido tan injusta la vida, el poso del dolor cada vez se iba haciendo más amargo, y, aunque pensó que todo iba a ser cuestión de tiempo, éste terminó por quitarle la razón, una vez más, sin piedad.

Sentía injusta la vida porque sencillamente nada en este mundo le había recompensado con la satisfacción de sus necesidades, y ahora, la única posibilidad que la vida le ofrecía era cambiar toda ésta entera. Necesitaba cambiar tantas cosas que su vida directamente pasaría a tener otro nombre, otra dimensión, otro lugar.

Esta perspectiva lo ahogaba ya que, si quería volver a ser, tenía que dejar de ser lo que era, o al menos, lo que había sido hasta entonces. La idea de vivir en la calle le atraía enormemente, pero en realidad era pan para hoy y hambre para mañana, ya que su vida se convertiría en una espiral de recuerdos en las calles que un día habitó…

CONTINUARÁ...

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