Festival - Sigur Ros

lunes, 26 de julio de 2010

Milonga de Ojos Dorados


Milonga de ojos dorados,
cantale a la que yo quiero.
Tu corazón compañero,
musical y acompasado,
vaya volando a su lado
y digale que no puedo vivir.

Ella, como vos, tenía
los ojos color de oro,
mirándolos casi lloro,
vos bien sabés aquel día.
Nunca pensé que existía
una mujer con los ojos así.

No digas que ella se ha ido,
decí más bien que algún día,
igual que tu melodía
cantandome en el oído,
ella sentirá el latido
del amor que una vez le pedí.

Milonga, vos sos testigo
de que la quiero de veras.
Vos no tenés sus caderas,
ni aquella boca de trigo,
pero cantando conmigo
irán tus ojos a hablarle de mí.

Milonga de ojos dorados,
volá cantando a buscarla;
y si llegás a encontrarla,
después de haberla mirado,
entregale enamorado
el corazón que una vez le ofrecí.

martes, 13 de julio de 2010

El dulce sabor de la nada


Es absurdo intentar mantenerse inmovilista, me es imposible creer en algo dogmáticamente durante toda la vida, veo inconcebible encontrarme unido a ningún movimiento social concreto. Muchos se adhieren a diferentes creencias por encontrar un yo propio distinguible de los demás, por defenderse de sus miedos, o simplemente por altruismo puro y duro. Yo, sin embargo, cada día que pasa me encuentro más alejado de todos y la vez más unido que nunca al mundo. Mi yo es la incertidumbre, mi esencia es la nada y el todo, me siento nadie y al mismo tiempo me veo cada vez más humano. Noto como a cada segundo que pasa cambia mi estructura. He aprendido poco a poco a disfrutar del néctar de la nada, a vivir en un ecosistema para mí antes inhóspito y en el que ahora me muevo como pez en el agua. Sin embargo, si algo tengo en lo que puedo creer, si acaso hay algo a lo que pueda asirme siempre que quiera es mi capacidad de amar.