
Es absurdo intentar mantenerse inmovilista, me es imposible creer en algo dogmáticamente durante toda la vida, veo inconcebible encontrarme unido a ningún movimiento social concreto. Muchos se adhieren a diferentes creencias por encontrar un yo propio distinguible de los demás, por defenderse de sus miedos, o simplemente por altruismo puro y duro. Yo, sin embargo, cada día que pasa me encuentro más alejado de todos y la vez más unido que nunca al mundo. Mi yo es la incertidumbre, mi esencia es la nada y el todo, me siento nadie y al mismo tiempo me veo cada vez más humano. Noto como a cada segundo que pasa cambia mi estructura. He aprendido poco a poco a disfrutar del néctar de la nada, a vivir en un ecosistema para mí antes inhóspito y en el que ahora me muevo como pez en el agua. Sin embargo, si algo tengo en lo que puedo creer, si acaso hay algo a lo que pueda asirme siempre que quiera es mi capacidad de amar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario