
Nunca imaginé (porque las cosas que predices nunca suelen atizarte con tanta intensidad) que mi vida pudiera dar un vuelco tan brusco en un lapso tan corto de tiempo, que mi visión del mundo fuera capaz de abandonar el velo de la angustia y el hastío y mirar a la realidad directamente a los ojos, sin barreras ni escudos. Fue como encontrarse en la oscuridad de un espeso bosque y tras cambiar mi perspectiva, hallar la claridad que la perfecta alineación de los arboles me dejaban entrever. A pesar de ello sigo sin ser feliz, pero sin embargo ahora me tengo a mí mismo.