Que cruel es la palabra, ese conjunto de caracteres que cambia caprichosamente de significado sujeto a diversos ámbitos, un instrumento que mediatizado ha cambiado nuestros hábitos. Nació para representar la realidad y ahora la realidad se amolda entre sus letras bajo la mano del señor lucro.
Actualmente hay numerosos crímenes, pero sin lugar a dudas, los más complejos y extraordinarios son aquellos que se cometen a través del hurto de la palabra, siempre apoyados por los medios masivos de comunicación.
El resultado de esta ecuación es la deterioración de nuestros valores más profundos que se convierten en sentimientos superfluos perfectamente controlados. De este modo nos han robado la palabra música, haciendo confundir a la gran masa, comerciante con artista. Esto ocurre con infinidad de términos como libertad, socialismo, arte etc. El proceso llevado a cabo por los medios termina por convertir todo en falsos tópicos, que son simplemente como la mentira que se le cuenta a un niño para que deje de preguntarte cosas.
¿Cuál será el siguiente paso?
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