Inspirado en la historia de Kitty Wu y Marco Stanley Fogg en "El Palacio de la Luna" de Paul AusterPero no, como las leyes de la naturaleza dictan, uno no elige a quien ama, ni elige los motivos de su sufrimiento. En él, ninguna frase había sonado tan aplastantemente convincente, cayendo como una losa sobre el lecho de muerte. Su mundo se estrechó sorprendentemente a su cuerpo, y en vez de sentirse vivo de nuevo, su corazón experimentó algo semejante a la claustrofobia. Su compañía se convertiría en su libertad, y al menos eso lo reconfortó ligeramente, ya que ahora creía tener algo por lo que luchar.
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