Festival - Sigur Ros

martes, 14 de septiembre de 2010

Richard Wright

Aquella última vez que sus dedos y su piano arrancaron el aplauso del público en un escenario es simplemente el final de una carrera espléndida dedicada a la música. Ya no habrá más ovaciones ni reverencias, tampoco peticiones de autógrafos, ni siquiera volverá a sentir los miles de flashes apuntándole. Sin embargo, hay algo que nunca morirá en él, su música. Se le recordará siempre por su sobriedad, su magnífica capacidad de encontrar el acorde que todo el grupo buscaba en la canción, por las serenas atmósferas que emanaban de su teclado y porque con su música ha hecho feliz a mucha gente. Son ya dos años sin Rick Wright, pero él fue capaz de crear algo inmortal que vivirá siempre entre nosotros.

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